Se dice que nunca terminas de conocer a alguien aunque pases la mayor parte de tu vida a su lado. Es por esto que escribir sobre personas siempre me ha resultado un verdadero reto y más aún si nunca hemos estado frente a frente. A pesar de ello he decidido rendirle homenaje a uno de los hombres que más han marcado mi mente “David Bowie” o como me gusta llamarlo “Glitteringman.”

Esto no es una biografía o un artículo que simplemente elogie su carrera  pero si has decido leerlo, te invito a entender  el por qué el día en que murió sentí que el arte había terminado por colapsar. Tal vez me equivoque expresando esta visión tan personal pero no intentaré  disculparme.

No creo que  nadie afuera haya conocido a este hombre y su complejidad, simplemente creo que al final de nuestras vidas la magia está en que solo nosotros nos llegamos a conocer del todo, con una completa y cruda honestidad que nos obliga a presentir el momento de nuestra muerte.

Bowie era una persona que podía ponerse en la piel de los que conocía, mencionaba que podía imitar los acentos de los que lo rodeaban.  Brincaba de un gusto o a otro,  él era un coleccionista de filosofías. Un hombre con una visión tan amplia que terminaba siendo sencilla y general.

No se complicaba con cosas académicas o establecidas, ni siquiera sentía deseo por ponerle un nombre a Dios, él adoraba la vida.

Jamás se refirió de sí mismo como un buen músico, ni siquiera creía que lo era. Él según sus palabras era más un intérprete, cantante  y  buen escritor.

A pesar de su fascinación por la moda y por cambiar de personajes para él solo eran accesorios o decoración para un show y al final sin un buen concepto  la decoración siempre sería algo superficial.

Disciplinado en exceso ¿Quién lo pensaría de un rebelde? Con una exigencia que llegaba a tal punto para considerar inventarse a sí mismo de cero. Libre tan libre que aún teniendo millones de fanáticos y amigos prefería permanecer aislado, solo en el exilio se llegaba al clímax de la creación.

Nuestro hombre del espacio con miedo a las alturas.David dejó de usar aviones en la mayoría de las ocasiones porque realmente lo asustaban y aún así conoció el espacio y lo describió para nosotros, tal vez se refería al espacio que cada uno tenemos para crear y para ser libres a nuestra manera.

Sin ataduras. Pintaba, bailaba, cantaba, ícono de la moda, productor, músico y escritor  que expresaba lo que sentía y  gustaba definiéndolo con sus propias palabras, pasando una vida siguiendo su instinto para la construcción de sus propios mundos a los que nos invitaba.

Poseedor de un poder de construcción y no solo una rebeldía injustificada, pienso que en el fondo Él quería que todos sintiéramos el poder de nuestra propia imaginación.

ÉL era realmente genial a mi parecer, espero ahora entiendes una mínima parte del por qué lo hice parte de mi día a día aún sin conocerle. Su vida me transmitió involuntariamente el deseo por adorar la mía en lugar de a una figura religiosa, disfrutar mi manera de pensar porque nadie más posee una igual, cambiar personajes y mostrar el que más me gustara para explorar cada una de las cosas que puedo llegar a ser, el explicar menos disfrutando más, mirar las estrellas y principalmente a venerar mi estúpida simplicidad en la cual el amor manda y las limitaciones se destruyen.

Siempre estaré eternamente agradecida contigo David Bowie.

Gif  by vivaracho.com

 

Extiendo mi profundo respeto y admiración porque hoy estoy segura que llegará al lugar más recóndito del espacio .

 

Gif by @ggrostieta_

 

Por Gabriela Grajeda @alessaart
http://www.cuartoblanco.mx